El mundo se va a la mierda y no tiene arreglo

3/21/2016



“Me encantaba que me llamaran friki”
Formo parte de una familia de intelectuales, así que de pequeñito mis aspiraciones siempre tiraron hacia ellos. Mi abuelo es pintor y traductor, y ha sido profesor de filosofía y griego antiguo. Mi abuela ha dado clases a niños con síndrome de Down, es pedagoga infantil especializada en deficiencias y ha escrito un montón de libros de ayuda. Ese entorno me estimuló a “cultivar más la mente que el cuerpo, por así decirlo. A pesar de que me encantaba hacer el cabras, a la mínima oportunidad me subía a los árboles, jugaba a lo bestia, tiraba patadas y todo ese tipo de cosas.
Empecé a leer desde muy pequeñito, me regalaban libros, y hacía cosas como ir andando a la escuela leyendo en primaria con siete años, o me quedaba por las noches hasta tarde con un libro entre las manos. Mis abuelos me ponían música clásica para que me culturizase y desarrollar un gusto. Mi madre me ponía películas raras para un niño como Metrópolis (1972) y El Séptimo Sello (1957). Me quedaba con los ojos como platos, no terminaba de entender la película pero me fascinaba.
Llegó el instituto y me fui  sintiendo cada vez más orgulloso de mi entorno y esa parte “extraña” mía. Mis padres se separaron cuando yo era pequeño, por lo que prácticamente me he sentido como un adulto desde los 12 años, aunque a veces lo veo así otras no.  Me gusta pensar que he afrontado cosas que gente de mi edad no, porque no he tenido mi momento para hacer gilipolleces, cosa que me hubiese gustado. Alguna gente piensa que yo merezco mucho la pena, por alguna razón que yo no termino de entender. Notaba una especie de presión, tenía que demostrar a la gente de mi entorno que valía.
Con el paso del tiempo, tiré a una serie de cosas, nunca pertenecí a una tribu urbana de éstas famosas en su día, los raperos, punkis, bakalas, hippies... Yo vestía con una especie de mezcolanza de todas esas tendencias. Hubo una época en la que cuando te llamaban friki, era como “me han crucificado”, pero para mí, era como una armadura que llevaba con orgullo. Me encantaba que me llamaran friki. Hice cosas para diferenciarme en ese aspecto, empecé aficionarme al anime, a los cómics japoneses o a pintar miniaturas con pinceles. Una serie de cosas que el mundo asocia con el mundo friki, que me encantaba y que, a pesar de que me gustasen, no me hicieron sentir marginado. Tengo mis rasgos que me definen y diferencian. Lo normal lo considero como un poco falto, relativo a alguien que no ha llegado a preguntarse o pensar una serie de cosas, y de ahí viene su normalidad.
“Si no puedo vivir de escribir lo que yo quiera, viviré de escribir algo”
Durante el instituto se montaron una serie de talleres culturales, me apunté al de microrrelatos y escribí un párrafo que me dijo: “Quiero escribir”. Es un cuento que guardo, que lo he cambiado con el tiempo. Porque soy incapaz de leer algo que he escrito y dejarlo tal cual. Salí del instituto diciendo: “No sé qué quiero hacer con mi vida pero quiero escribir”. Si no puedo vivir de escribir lo que yo quiera, viviré de escribir algo, así que entré a periodismo y fue un error.
Era una carrera bilingüe, en la que mis profesores sabían menos inglés que yo, mis compañeros de clase eran de lo más variopinto: estaban los chicos que querían ser periodistas de deportes, las chicas que querían dedicarse a la moda y las que querían ser la próxima Sara Carbonero, engancharse a un deportista y dar el braguetazo. Luego estaban los marginados, que eran chicos de pueblo que querían hacer radio; y luego estaba yo, que quería escribir, junto con otro chico, que acabó cambiándose a filosofía. Yo deje de ir con el tiempo, empecé a pasar una época muy mala, mentí a mi familia y no iba a clases.
“Lucho contra la inactividad, he descubierto que me sienta fatal”
Recuerdo haber estado en un pozo negro y decir “fuera de aquí”, pero seguir viendo todo negro. Salía de casa con los amigos para olvidar. Fue un tiempo en el que reflexioné, me culpé y excusé de todas las maneras posibles. Dejé la carrera, una parte de mi familia lo aceptó, otros no. Con el tiempo, mi madre me convenció para meterme con ella a un curso de escritura creativa, que me devolvió la vida y empecé a buscar qué podía hacer.
De repente un amigo (Dani, mi tocayo) me comentó que iba a estudiar cine en una escuela, investigué y me decidí a correr el riesgo. Al entrar, pude ver la diversidad de gente y dije: “Madre mía qué gusto”. Un grupo de gente que era de todas partes y con intereses de lo más variado. Descubrí que me lo pasaba genial con esto del cine y que me mantenía activo. Yo lucho contra la inactividad, he descubierto que me sienta fatal, es una de las pocas cosas a las que realmente le tengo miedo. Por el momento, he decidido dedicarme a la escritura como un hobby. Aunque ahora llevo como ocho meses sin escribir, y me tiene con el corazón en un puño. Si no escribo o leo me enfado conmigo mismo. Actualmente estoy estudiando un Master en Dirección de Fotografía de cine, quiero ganarme la vida y sacar la mayor cantidad posible de trabajo.
Me quiero ir de España, es algo que quiero hacer, necesito algo nuevo. Estuve dos meses en Londres y fueron increíbles, necesito más.
“Me relajo haciendo Yoga”
Estoy un poco mal de la espalda, así que hace poco me apunté a yoga. No es como mucha gente se lo plantea, requiere un esfuerzo físico, sudas mucho, y te da agujetas. Al terminar, salgo como si estuviese colgando de unas perchas. Los últimos diez minutos, nos  hacen tumbarnos con los ojos cerrados, es un momento en que la mente divaga, mola un montón, es una especie de pequeño viaje astral. Empiezo a darle vuelta a las cosas, relaciono, pero ninguna me preocupa. Es como dormir lo justo para tener un sueño y despertar. Un sueño surreal que no tiene sentido pero te relaja.
Pienso que...
Hay que tener cabeza y sabiduría para sacarle partido a los momentos aburridos.
No soy de odiar a nadie, lo más que puedo hacer por alguien es sentir pena, pero odiarle... ¿Para qué dedicarle tiempo? Me parece contraproducente, tiempo desperdiciado.
No creo que la alegría exista, sino que hay momentos buenos y malos, y hay que saber balancearlos. Siempre será así.
Soy muy cínico, pienso que el mundo se va a la mierda y no tiene arreglo. Por más que intente aportar mi granito, es imposible. Trato de ser amable con la gente de mi entorno, más no voy hacer.



Historia de Dani Hernández
Escrito por Yesenia Galdámez


TAMBIÉN PODRÍA GUSTARTE

0 comentarios


Trabajo, antena 3, España, el hormiguero,  el hormiguero 3.0, jesus manzano, microcanciones, teatro, cómico, amistad, valencia, cambios, tiempo, historias, guionista, guion, la vida es corta, vida, familia, televisión española, programa de televisión, música, valencia comedy, improvisación, guionista del hormiguero, cómico de valencia, comedy central, monólogo con jesus manzano, actor, cantante de valencia, humor, monologo de jesus manzano, 


improvisar, impromadrid, entradas para impro, teatros de madrid, impromadrid teatro, pablo pundik, escuela de improvisacion, impro en madrid, turismo en madrid, arte en madrid, actor de improvisación, madrid improvisa, ignacio lópez actor, improvisación con ignacio lopez, ignacio lopez impromadrid,


Argentina, irlanda, trabajo en irlanda, cultura en irlanda, trabajar en brasil, viajar solo, conocer gente, acento cordobés, entablar una conversación, ganar mucho, límites para comunicarse, zona de confort, viajar a argentina, turismo en irlanda, hacer amigos, traductor, dejar tu país, viajar al extranjero, clarín,   artistas cubano, artistas cubanos, artistas cubanos contemporáneos, arte en cuba, pintores cubanos, los pintores más importantes de cuba, nelson villalobos, nelson villalobos vigo, nelson villalobos serigrafía artística, la obra de nelson villalobos decora vigo, pintor nelson villalobos, entrevista a nelson villalobos faro de vigo, faro de vigo con nelson villalobos, nelson villalobos opina, exposición de nelson villalobos, conversación  con nelson villalobos.  el villalobismo, murales en vigo, fragmentos de nelson villalobos, academia de pintura nelson villalobos, poesía nelson villalobos, mural en vigo de nelson villalobos,